Relación entre emociones y aprendizaje

Relación entre emociones y aprendizaje

Relación entre emociones y aprendizaje

El educador y escritor José María Toro dice: Hay situaciones que no podemos cambiar, pero sí podemos cambiar la perspectiva desde la que lo miramos. Se trata de compartir con maestros una experiencia de interioridad y tratar de hacer ver cómo el estado emocional de los niños influye en su rendimiento académico y en su conducta.’’

Estamos en espacios diferentes. Antes estaban más marcadas las funciones de cada uno. Los nuevos modelos de familia tienen necesidades y comportamientos diferentes. Pero la escuela debe cumplir una función educativa integral. No basta con imprimir conocimientos e información en los niños. No se trata de hacer sólo buenos ingenieros o médicos, sino también buenos ciudadanos. De poco sirve que un niño sepa colocar Neptuno en el Universo si luego no sabe dónde colocar su tristeza, su rabia o su miedo. El reto es que esta tendencia de educación emocional no sea una moda, sino que esto sea capaz de establecer recursos para aumentar esa conciencia. Que una situación difícil en el aula nos es un problema para un maestro, sino un reto profesional.»  

En concordancia con sus palabras pensamos que en la clase fluyen continuamente muchas emociones. Las emociones son buenas y necesarias, depende como cada uno las gestione sentirá bienestar o perturbación.

Todos somos seres emocionales, o sea que tanto alumnos, padres, maestros y profesores sentimos y emanamos pensamientos, gestos, acciones de acuerdo a ese sentir.

¿A quién no le ha pasado, en su vida docente, que en alguna clase no haya encontrado la manera de explicar un contenido o de intervenir en alguna situación? Eso genera enojo, frustración, irritación. Qué diferente es sentirlo, registrarlo en el momento, poder hacer una respiración profunda y luego volver sobre eso. Creemos que es importante entonces conocer nuestras emociones, registrarlas, expresarlas buscando diferentes vías de expresión, para que sean funcionales a bienestar propio y del grupo, del entorno. Después podremos acompañar a nuestros alumnos en su propio recorrido emocional.

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